Ovsyanki/Silent Souls (Rusia, 2010) Dirigida por Aleksei Fedorchenko

Palmarès
2010: Festival de Venecia: Mejor fotografía, Premio FIPRESCI
2010: Festival de Mar del Plata: Mejor director, Mejor guión


“Depositamos a Tanya en el agua, la gente de aquí siempre hace eso, ahogarse significa sofocarse en medio de alegría, ternura y nostalgia.”

SINOPSIS: Miron (Yuriy Tsurito) acaba de perder a su querida esposa, Tanya (Yuliya Aug). Su amor hacia ella era tan grande que le pide a su mejor amigo, Aist (Igor Sergeyev), que le ayude a despedirla según el ritual de la cultura Merya, una tradición de la región del Lago Negro que se remonta al siglo XVII. Los dos hombres parten hacia el lago con ese objetivo y, durante el largo trayecto por las tierras desérticas de Rusia, Miron se acerca más que nunca a Tanya... aunque no está preparado para la nueva y terrible verdad que se rebela ante sus ojos. (FILMAFFINITY)
Nos sumergimos  en  las antiguas tradiciones de  Merya, una tribu que prácticamente está en el olvido. Tradiciones bien peliculares como que al casarse las amigas de la futura esposa  le cuelgan ornatos a sus vellos púbicos para que en la noche sea su esposo el que se las quite y las cuelgue de un árbol, de verdad que ha de ser un trabajo exhaustivo pero que lo han de disfrutar.Con flashbacks nos van presentando la vida de los personajes y una vos en off narrando todo lo que acontece, en una de esas  retrospectivas  estamos en un especie de recital, hay un coro que nos deleita con una canción, me dejaron boquiabierto.En la  primera media hora Miron nos relata algunas de sus experiencias y su profundo amor por su esposa. La segunda media hora la historia da un giro inesperado y su amigo Aist  comienza a relatar su versión.
“El cuerpo de una mujer viva es también un rio que se lleva las penas, es una lástima no poder ahogarse en el mismo.”

Hay una escena que me gustó mucho: Los protagonistas se han quedado dormidos en el carro y amanece, solo vemos a Aist y nos preguntamos donde está Miron ?.El vidrio del carro esta empañado y Aist lo limpia con las manos para que podamos a través de él, en ese momento  la cámara queda estática mientras visualizamos a su compañero y los zorzales nos deleitan con su canto. Es un detalle pequeño pero me encantó, un juego de cámaras exquisito.
“Toda persona ha de encontrarse a sí misma cuando llegue su hora, solo el amor no tiene final.”


Fotografía mágica y un guion sensible, la música le pone un toque de misterio. Ovsyanki es un poema complejo a la muerte, el amor, el pasado, un profundo llamado a desafiar el tiempo y conservar las tradiciones de nuestros pueblos.
8/10 

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