FICO 2018| Día 2. Madre Agua/ Nada queda sino nuestra ternura/ Medea

El llamado de la Pachamama y los fragmentos de nuestro tiempo: Crónica de la segunda jornada de la 7° la edición del Festival Internacional de Cine de Oruro.


Después de la primera jornada – agridulce- se han presentado dos cintas en la Competencia Latinoamericana y una de la Sección Boliviana. Un día muy esperado pues en la programación figuraba la única función de la cinta costarricense Medea, que venía con buenas críticas tras un largo recorrido por festivales. Ha sido una jornada de mucho contraste y en gran medida de mas nivel que el día 1. 

MADRE AGUA (Bernard Marinovitch, 2018)
CATEGORÍA: Competencia Boliviana  
PAÍS: Bolivia
Este documental despertó mi interés porque de primera mano conozco – por lo menos del lado científico- el caso del Lago Poopó, el segundo cuerpo de agua más grande de Bolivia. Pero mi interés no radicaba en las explicaciones técnicas que podrían surgir, sino más bien en el planteamiento sugerido en su desarrollo. El documental sigue a un profesor de la natal Bolivia y que imparte clases de inglés en una comunidad, en su “investigación” para encontrar los motivos principales que han provocado que el segundo lago más grande de Bolivia, prácticamente haya desaparecido. El viaje en cuestión, es un recorrido místico por los parajes más ancestrales de esta hermosa nación, con un vertiginoso montaje, este quizás, es el punto más fuerte del filme. El documental hurga en las explicaciones ancestrales a los fenómenos modernos, el pasar de los años y los efectos a las comunidades originarias. Finalmente queda una vasta lista de puntos donde buscar, dejando de lado del espectador que tome sus propias conclusiones, un acierto de parte de la producción considerando la delgada línea que podría separarlo entre un documental de corte científico o político. Calificación: 6/10

NADA QUEDA SINO NUESTRA TERNURA (Sébastien Jallade, 2017) 
CATEGORÍA: Competencia Latinoamericana 
PAÍS: Perú
Documental que sigue varias historias de hombres, mujeres y niños que vivieron una de las épocas más oscuras del Perú, una por la guerra interna entre el grupo terrorista Sendero Luminoso y el estado. El desarrollo del filme es una canción dividida en varios segmentos, una melodía llena de recuerdos dolorosos es el hilo conductor de una carga que se hace pesada a medida se avanza al clímax. El documental se centra en las historias de las víctimas, para dar el golpe final con un personaje de lo más surrealista. El rostro de la gente y sus manos, las montañas y sus bondades, la tierra y el infierno que pueden desatar los humanos, mientras los caminos se estrechan y los puentes colapsan. Calificación: 6.5/10

MEDEA (Alexandra Latishev, 2017) 
CATEGORÍA: Competencia Latinoamericana 
PAÍS: Costa Rica
La única cinta centroamericana en competencia, es la reciente producción de Alexandra Latishev, el filme viene de un largo recorrido festivalero que ha incluido San Sebastián. A Latishev le interesan los personajes fuertes con dilemas fuertes, en su corto Irene (2014), retrataba de manera cruda, la crisis sexual de una madre soltera. En Medea, recurre nuevamente a un personaje femenino, uno fuerte. Su protagonista, es una mujer que discrepa de los cánones sociales, pero ella guarda un secreto, uno que conserva y que piensa mientras se ducha, mientras ve con recelo como el mundo a su alrededor parece no calzar con su visión de la vida. El personaje es encarnado por Liliana Biamonte quien sostiene a hombros y de manera formidable toda la cinta. La directora ha optado por filmar a su musa, de cerca, así cada gesto, cada movimiento intenta acercarnos a la solitaria vida de una mujer que decide tomar una áspera decisión. Se siente en el ambiente, algo ha cambiado, un torbellino de emociones en la melancólica vida de esta mujer finaliza con una toma larga y densa, mientras nuestra heroína se aleja y se pierde en el mundo común y la muchedumbre de una nación que tiene mucho por analizar.  Calificación: 7/10 

FICO 2018| Día 1. Los Vagos/ Días de Circo


Después de unos años ausente en el blog -enero de 2016 para ser exactos- retomo este espacio por una buena razón y es que me encuentro en la Ciudad de Oruro en el Estado Plurinacional de Bolivia y – sin planearlo – mi estadía por estos lados, coincide con un festival en la ciudad.

La 7° edición del Festival Internacional de Cine de Oruro ha arrancado el día lunes 5 de noviembre y se prolongará hasta el sábado 10 de noviembre, con tres secciones: Competencia Latinoamericana, Competencia Boliviana y Competencia Internacional de Cortometrajes. Con casi una veintena de largos y cortos, este festival viene a enriquecer el ambiente de una ciudad con una fuerza cultural inmensa, no en vano su Carnaval fue declarado en 2001 "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad" por la UNESCO.

Largometrajes de Argentina, Bolivia, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Brasil y una representante del cine centroamericano, la costarricense "Medea", de Alexandra Latishev, compiten por el Diablo de Oro, el principal premio del certamen.

El Festival tiene tres sedes, dos para los largometrajes y una para la Competencia Internacional de Cortometrajes -  de estos últimos no podré ver ninguno - y una cuarta para una proyección especial en la Estación del Ferrocarril de la ciudad.

Para este que escribe, la jornada ha comenzado entrada la noche, el frío en Oruro es inclemente, típico del altiplano -se supone que noviembre es el mes más cálido- para cualquier foráneo de clima tropical esto es la muerte, sumado a eso la ciudad se encuentra a 3735 metros sobre el nivel del mar, el resto se cuenta solo.

Por edificios antiguos del centro de la ciudad y escuchando a la gente hablar del evento del día anterior – se ha realizado una especie de ensayo previo al carnaval del 2019, así de preparados son los orureños-  me he acercado a una de las sedes y así daba inicio la primera jornada del Festival, una jornada con cine de Argentina y Bolivia.

La rebeldía de la juventud y los nómadas sin libertad: Crónica de la primera jornada de la 7° edición del Festival Internacional de Cine de Oruro.


LOS VAGOS (Gustavo Biazzi, 2017) 
CATEGORÍA: Competencia Latinoamericana
PAÍS: Argentina

La ópera prima del argentino Biazzi, - director de fotografía de El Estudiante y La Patota de Santiago Mitre-  compitió en 2017 en Rotterdam y Mar del Plata. Biazzi sigue a Ernesto, el protagonista de la cinta y sus amigos, en una aparente fiesta hormonal interminable. La cinta intenta retratar la rebeldía y deseo juvenil de seducir el mundo entero, sin embargo, el despegue a lo alto nunca llega, las intenciones de introducir momentos de nostalgia y de contraponer las acciones y las consecuencias, se vuelve una tarea difícil con una flota de actores desdibujados en un mundo predecible y complaciente. Los personajes y su construcción no terminan de conectar y finalmente el sentimiento de indiferencia por su historia aumenta a medida avanza el metraje, cuando en una salida fácil se integran elementos temporales y se intenta – forzadamente- arrancar una sonrisa cerrando con el título del filme en una escena sin alma.  Calificación: 3/10


DÍAS DE CIRCO (Ariel Soto, 2018)
CATEGORÍA: Competencia Boliviana  
PAÍS: Bolivia

Un letrero indica que comienza el día 1, en ese momento entendemos que en los 67 minutos que dura el documental, veremos una secuencia cronológica. Lo que sigue, es un recorrido entrañable que desgrana los sueños de un grupo de personajes que ha decidido dejar atrás sus familias y sus vidas, para construir una forma de subsistencia que encarna la locura y los sueños de una especie de comuna presa de sus mismas pasiones y temores. Una tribu nómada que carga con el peso de su pasado e intenta escalar a lo alto, entre piruetas y números musicales, entre afiches de funciones llenas de desesperanza y un lugar donde reír es vivir para muchos, aunque una sonrisa se desdibuje entre la palidez de un futuro que no parece llegar. Así retrata Ariel Soto, estos sueños quebrados por las luchas diarias de un grupo de personajes que intentan construir su futuro en un tercer o cuarto mundo. Calificación: 6/10

Fuerzas de Honor (Tomás Chi, 2016)


Fuerzas de Honor es la primera de las cintas nacionales en estrenarse en 2016 (de las posibles 7 producciones nacionales que se esperan en el año). Su realizador, ganó en 2012, el premio a Mejor Guión con su corto Amores Modernos en la primera edición del Festival de Cortometrajes de Diario El Heraldo, en su filmografía le seguirían los cortos El Regalo (2013), 21 (2013) y los largometrajes Once Cipotes (2014) y Chinche Man(2015), Fuerzas de Honor representa el tercer largo del director. 
Las historias del general

La cinta cuenta la historia de un equipo especial de las Fuerzas Armadas y su lucha para desarticular una banda de narcotraficantes. 

El hilo conductor de la cinta, es un confesionario a manera de pozo de curación, que desvela de a poco un tema complicado en la región y que conecta directamente con la labor de los elegidos por garantizar la seguridad.  La cinta con escasos 90 minutos recurre a tomas aéreas que se extienden en todo el metraje, un recurso dinámico que acierta en retratar algunos espacios. En su desarrollo la cinta se distancia de una estructura narrativa atractiva. La capacidad para transmitir momentos dramáticos se ve seriamente cuestionada por el desarrollo y manejo efectista que se impregna y en el camino termina generando lo inverso, las intenciones están, pero no son transmitidas  y acaba siendo una anécdota sin esencia, buscando una grandilocuencia que nunca llegará. 

Uno de los recursos mas recurrentes en el cine nacional, es el querer contar una historia dramática balanceándola con tono cómico -recurriendo a la misma técnica-,  esta cinta es una de ella, pero el barco se hunde por el peso del último extremo y finalmente es este el que sale a flote, con un tratamiento morboso que le resta seriedad. El montaje de mini segmentos, confunden y hace que se pierda intensidad, sumado a una vertiginosa banda sonora que funciona a ratos, pero que en otros discrepa con la imagen y el contexto, todo se nubla por el desarrollo de las ideas y su enfoque. Las actuaciones en cuestión, contienen sus momentos, aunque mayormente no logran su fin, no obstante los protagonistas no tienen la culpa. 

Se nota el esfuerzo en mostrar el lado humano de las personas que arriesgan su vida por el bienestar de la sociedad y el precio mismo. El problema es que todo se siente prefabricado, una maqueta que no se esfuerza en entregar más de lo elemental, no se logra conectar con los personajes, con aristas de un tema que termina obviando el contexto actual de las fuerzas del orden del país,  lo suaviza todo y recurre a edificar un Olimpo de guerreros que pudiera contrastar con la realidad, aunque esto dependerá de la apreciación del espectador. 

El momento incisivo nunca llega, por el contrario se transforma en monotonía con mucha piel, como parte de un decorado innecesario, con muestras de violencia y coreografías dudosas, en un mundo de salvadores que acaba confundiendo sus verdaderas intenciones y genera mucho escepticismo, en una esquina aparece algo entre un panfleto propagandista y mal diseñado,  un documental que prepara un tour por las fuerzas de seguridad  del país, o como una ficción poco interesante. Como sea, el resultado no toca fondo, los segmentos con personajes aislados y mal construidos terminan aportando poco o nada y las recurrentes moralejas - forzadas e innecesarias-  con un guión mal desarrollado, hacen de esta cinta un buen intento. 

Calificación: 3/10