Hemel (Países Bajos, 2012) Dirigida por Sacha Polak



Hemel significa cielo en neerlandés, y representa el primer largometraje de Sacha Polak. La cinta ganó el Premio FIPRESCI de la Crítica Internacional, de la Sección Forum en la Berlinale 2012. La joven directora se encuentra trabajando en su segundo largometraje que llevará por título “Luna”. Habrá que estar atentos a esta realizadora que podría lanzar una especie de trilogía donde el estudio de las relaciones y los sentimientos parecen ser su prioridad. 

HEMEL cuenta la historia de una joven que está dejando atrás su infancia y que, sin darse cuenta, está transformándose en una mujer adulta. Después de la muerte de su madre ella mantiene una relación muy cercada con su padre Gijs, que al igual que su hija debe decidir qué hacer con su vida amorosa. El filme está dividido en 8 fases: Fase Genital, Mohammed, Padre e Hija, Donde Vive Dios, Tú me haces hombre, Enamorado, Sevillana y Té Común.
Cada segmento va desvelando la difícil transición de una mujer que urge de afecto, una necesidad que la lleva a frecuentes encuentros sexuales. Y aunque su promiscuidad llega a extremos peligrosos, su insatisfacción es evidente. El sexo no soluciona todos sus deseos, su desesperación se puede sentir a kilómetros de distancia. La cinta está cargada de escenas sexuales que van desde simples  desnudos hasta depilaciones genitales, seguidas de situaciones realmente incomodas que hace que sintamos vergüenza junto a los personajes. Proyección total del salvajismo y la llamada “normalidad” arcaica de lo que debería representar el acto sexual acaba transformando a un inocente conejo en un feroz y violento tigre. 
Cotidianidades de las que preferimos no hablar, pero que nos acompañan por el resto de nuestra vida. Las nuevas relaciones, y el miedo a fracasar, inconformidades con el cuerpo. Los planos panorámicos nos acercan a Hannah Hoekstra, joven que debuta como actriz y encarna a HEMEL, que con su cuerpo anoréxico y delicada cara, ha establecido  un vínculo casi simbiótico con su padre (Hans Dagelet), tan cercano que inmediatamente se me vino a la mente el complejo de Electra, una relación  bien liberal sin tabús ni reservas, abiertas a todo tipo de temas, las imágenes son bien incestuosas.  Padre- hija tienen una fijación como si se tratara de un trastorno patológico hereditario, reflejado en sus relaciones amorosas. Qué se yo, que nos ayude Freud.
 ¿Un mundo mejor? Es un lugar cercano a la tierra, cercano a nosotros, la misma tierra para ser exactos. Son los deseos carnales y los cargos de conciencia anunciados por la religión,  esos deseos que se reprimen. Una vida sin sabor especial, sin color especial, simpleza sin más. Una mujer totalmente perturbada con un libido elevado que busca el máximo placer, un ser humano con una marcada vulnerabilidad emocional, donde el sexo nos conduce por un espiral de emociones que acaban por definir nuestro destino. En resumen es un estudio psicológico,cinta recomendada y les invito a verla.

Para terminar les dejo una frase dicha por uno de los tantos amantes de Hemel: “Todo se reduce a quien quieres, no a lo que puedes conseguir.”

Calificación: 7/10 

3 comentarios:

  1. Primeramente me ha atraído mucho ese premio Fipresci, y luego tu buena critica, la anoto, me gustan las cintas con connotación sexual en un tema profundo, me recuerda a la ultima que he visto de esa temática, shame. Un abrazo.

  2. Olvin Otero dijo...

    Totalmente recomendada Mario, dale una mirada, el tema sexual es manejado de manera correcta. Y aunque no he visto las demás películas de la sección Forum, imagino debe merecer el premio.

    Saludos.

  3. Aunque vimos solo una parte del film nos produce un gran interrogante, porque es recien al final que mas o menos logramos redondear la narración, muy muy singular y lograda sobre todo mediante el lenguaje visual.

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