Crulic - Drumul spre dincolo/The Path to Beyond (Rumanía, 2011) Dirigida por Anca Damian


En el verano de 2007 el rumano Claudiu Crulic fue acusado de ladrón, alguien había robado la billetera de un juez y retiró dinero de sus tarjetas de crédito. Sin tener pruebas las autoridades polacas le arrestaron y mantuvieron en una cárcel durante 8 meses, Crulic decidió protestar con una huelga de hambre que acabó con su vida en enero de 2008. Esa historia desgarradora de un hombre abandonado por las autoridades de su país, inspiró a la directora rumana Anca Damian, quien después de su primer largometraje Crossing Dates (2009), realiza un curioso documental recurriendo a varias técnicas de animación. Crulic - Drumul spre dincolo fue estrenado mundialmente en el Festival de Locarno 2011, donde optaba al Leopardo de Oro, el film obtuvo una Mención Especial del Premio Don Quijote.

A sus 33 años, Crulic partió de casa de sus familiares rumbo a Polonia, sin saber que sería su último viaje. El 27 de febrero el tribunal descarto el caso de Crulic debido a su muerte. Su historia - que inicialmente se mantuvo en el anonimato-, llamó la atención de diversas organizaciones de derechos humanos y expuso las deficiencias estructurales del sistema de justicia en Polonia. Tres directivos de hospital de la prisión Montelupich en Cracovia fueron acusados por negar ayuda a una persona en peligro de muerte, así mismo Adrian Cioroianu, dejó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores de Rumanía.
El documental hace un repaso de la vida del rumano, su niñez, su adolescencia y su constante rotación familiar. La película incluye personajes y algunos detalles de ficción, pero enriquecen una historia que debido a la ausencia de material recurre a una técnica ingeniosa con grandes resultados. Una mezcla de collage, stop-motion, animación tradicional y la fotografía animada, logrando un resultado sorprendente. Se utilizaron fotografías y papeles que sus familiares  encontraron en su maletín luego de identificar el cadáver. Las imágenes son muy expresivas, algunas surrealistas cargadas de sentimiento acompañadas de una poderosa banda sonora. El actor rumano Vlad Ivanov (4 meses, 3 semanas, 2 días), es quien se encarga de narrar el ciclo de vida de Crulic.
La representación de sus últimas 16 horas en el hospital sin poder moverse ni hablar, recrean el estado de un moribundo, mientras dejaba un registro de todo lo acontecido, sus manos tiemplan, la vista se niebla y su respiración es acelerada, es indicio de que el fin está cerca. Al finalizar una serie de reportajes tomados de noticieros presenta algunas declaraciones de los involucrados del sistema penitencial, donde se defienden manifestando que todo se  hizo todo conforme a la Ley sosteniendo que Crulic  no quiso cooperar con ellos  y como es de esperarse nadie se hace responsable de lo acontecido.

Crulic es artísticamente espectacular y sabe mezclar de manera magistral la comedia con un caso lamentable de un hombre que tomó un camino sin retorno, comer o morir por defender su verdad. El documental me ha convencido y recomiendo verlo.

Calificación:  8/10


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