Cortometraje: Sessiz - Be Deng/ Silent (L. Rezan Yesilbas, 2012)

El director turco  L. Rezan Yesilbas estudió Cine y TV en la Universidad de Marmara, debutó con el corto "Hukum" proyectado en varios festivales y que forma parte de lo que él ha denominado "Trilogía de la Mujer”. El segundo corto de su trilogía, Sessiz - Be Deng fue presentado en el Festival de Cannes 2012,  el mismo ganó la Palma de Oro al mejor cortometraje. El director ha escrito el guión y se ha encargado del montaje.
La cinta está ambientada en el año 1984 y tras un golpe de estado, la  prisión de Diyarbakir guarda muchos secretos. Zeynep , una mujer  que vive con sus tres hijos quiere visitar a su esposo en la cárcel. Sin embargo solo se permite hablar en turco, Zeynep solo es capaz de hablar kurdo por lo no puede pronunciar una palabra allí. Por otro lado, está prohibido llevar cualquier cosa a los presos.
Lo mágico y difícil de los cortometrajes es que en unos cuantos minutos el director debe lograr provocar sensaciones y quedarse en la mente de los espectadores aun cuando el poco tiempo ha pasado. El director juega delicadamente con situación en la que se desarrolla la historia. Sin recurrir a violencia explícita el director hace algunas referencias a la dura época en la que vive esta familia. El mismo título del corto invita a callar, a guardar silencio  y basta con ver las miradas de sus dos protagonistas para sentir lo que están sintiendo,  sin pronunciar palabra alguna. La prisión de Diyarbakir puede ser símbolo de acontecimientos oscuros, pero el director enfoca su cámara a una pequeña historia. La de una mujer valiente que desafía las restricciones del período. Una simple visita a una prisión es capaz de mostrar una historia profunda y bien realizada, un retrato sincero de una época trágica. 

Calificación: 7/10

Upstream Color (Shane Carruth, 2013)

Esta será una de esas reseñas difíciles, lo anterior porque es necesario hacer spoiler para describir y/o comentar algunos puntos clave u opiniones personales sobre la interpretación del filme. Pero con ánimos de no arruinar el buen momento que pasarán cuando la vean  – les estoy invitando obligatoriamente a hacerlo-  no haré spoiler. Realmente tomen esta entrada como una invitación. 
Casi nueve años han pasado desde que el matemático -  y ahora convertido en uno de los directores con más futuro-  Shane Carruth nos regalara una de las cintas más inquietantes de los últimos años: PRIMER (2004). Una película con un  presupuesto de $ 7000 y que le valió el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance y de instantáneo culto entre cinéfilos. Su más reciente producción ha sido estrenada en el festival que lo descubrió y posteriormente presentada en la Sección Panorama de la Berlinale 2013. Con Upstream Color, Carruth repite protagonismo pues es el mismo quien escribe, dirige, produce, se encarga de la fotografía y música y finalmente actúa. 
Upstream Color, centra su historia en una pareja que se ve enredada en una extraña transferencia quirúrgica, formando parte de un organismo parásito misterioso, ambos comparten más cosas de las que ellos imaginan. 
Si es que existe una palabra para describir la cinta de Carruth, esa debe ser hipnótica. El director deja los conceptos físico-matemáticos para hacer un acercamiento casi exclusivo a la naturaleza.  Las referencias a  Walden - un ensayo de Henry David Thoreau- son recurrentes. Es dividir, compartir y experimentar ¿Para qué? Pues todo tiene una respuesta tras ponerse a meditar y armar el complejo rompecabezas de Carruth. Hay que estar muy  atentos a todos los detalles, hagan cuenta como si están en un examen. Una línea narrativa atemporal lo complica , el montaje vuelve todo muy confuso, es como si arrancáramos al azar algunas páginas de un libro y al final las integremos pero solo sean visibles por corto tiempo. Escasos diálogos, la cuestión es más contemplativa y los pocos que hay no ayudan mucho. 
En Upstream Color hay rasgos oníricos de Terrence Malick, también hay algo del horror corporal de David Cronenberg. Pero todo bien engranado y llegamos a lo que podría ser un estilo particular y único en el que se puede ver la influencia de su cinta PRIMER. El realizador transmite con sinceridad su planteamiento, que  convierte a la obra en  una propuesta estimulante sin caer en pretensiones. Malformaciones hechas con materia solar, gusanos, plantas, flores, drogas, experimentos. Un capturador de emociones, de pensamientos, de colores y sonidos, un espectador importante del mundo Carruth. Una historia de amor, de descubrimientos.  Upstream Color es desafiante, original y dejará pensando un poco. 

Calificación: 8.5/10

Bestiaire (Denis Côté, 2012)

A Denis Côté lo conocí por su cinta Curling(2010) fue suficiente  para cautivarme con su cine, su manera de ver la vida, observado y retratando de manera natural los comportamientos humanos. Habitual con una cámara estática, lista para captar emociones y armar una pieza dispuesta a provocar. Bestiaire  fue presentada en el Festival de Sundance y seguidamente en la Sección Forum de la Berlinale 2012. 
En esta oportunidad el cineasta canadiense ha realizado un documental en que explora la naturaleza. El director ha elegido tres escenarios en el que los seres humanos y animales se encuentran en un punto en común. Un curso de dibujo, el Parque Safari de Quebec y un taller de taxidermia. Côté  utiliza un  lenguaje único, sin recurrir a rótulos que describan lo que estamos viendo y completamente ausente de diálogos, pero con una estructura cautivadora. 

Más allá de lo visual, se juega con la percepción que reflejan las  estructuras que desafían  desigualdades. Bestiaire  es una Le Quattro Volte (2010) canadiense, ambas exponen su interés por la naturaleza. Pero a diferencia de la cinta italiana la propuesta canadiense se torna más melancólica e introduce un elemento “artificial” que provoca remontarnos a  miles de años atrás pero  más importante aún, enfocar al hombre en un panorama actual. Al final ambas coinciden en narrar un ciclo casi poético.
En cualquiera de los escenarios surgirán preguntas y  reflexiones, pero en su mayoría todas apuntan al curso de la civilización misma, al dominio de algunos seres sobre otros. Como pasar de ser espíritus libres a criaturas educadas, de lucir eternamente joven, de vivir eternamente sin pedirlo, de lucir bien aunque se esté muerto. Los leones africanos viven un duro invierno canadiense, lucen nerviosos pero cómodos, adaptados a un ambiente distinto al de sus ancestros. Côté invita a reflexionar sobre el control y el poder. 
Bestiarie es una cinta llena de ruidos, hecha para meditar sobre la naturaleza y la civilización.  Un documental sin diálogos o como retratar las piernas nerviosas de las cebras, las hienas en sus jaulas, las pezuñas del rinoceronte, de manera poética.  Denis Côté  es capaz de filmar una silla por 30 minutos y hacerlo con belleza.

Calificación: 7/10