No amanece igual para todos (Honduras, 2011) Codirigida por Manuel Villa, Ramón Hernández, Francisco Andino



La industria del cine en Honduras es incipiente y sin apoyo de ninguna organización se vuelve una odisea realizar películas, pero los cineastas siguen en pie. Las salas de cine en el país, albergan gran cantidad de filmes de dudosa calidad pero con grandes efectos especiales, esto llama enormemente la atención de una población que niega  enfrentarse a una película que los haga pensar un poco, una población amante  de los carteles y tráilers gringos.
No Amanece Igual Para Todos, se divide en tres segmentos, traducidos a tres historias independientes, unidas por el contexto social y formando un retrato de la Honduras actual.


Borraré todo lo que pudiera matarte


El primer segmento narra la historia de Alejandra (Lucy Argueta) una poeta con problemas de alcoholismo y sumida en una depresión creativa, deformando su forma de vivir y enfrentando problemas de convivencia. Una poeta que no está conforme con lo que sucede a su alrededor, un espíritu sensible que sufre ver un mundo lleno de injusticias,  mucha pobreza y sabiendo que sus escritos son lo único con lo que puede enfrentarlas, todo ese sentir mientras Honduras experimenta el golpe de estado de 2009.
Esta primera parte hace recordar  El lado oscuro del corazón (Argentina, 1992) de Eliseo Subiela, en el segmento hay ciertas referencias a esta obra - la necesidad de encontrar a alguien que sepa volar y luego la cercana relación de los personajes - , con todo eso, este remake le da un buen tratamiento. Hay actuaciones realmente malas. BORRARÉ TODO LO QUE PUDIERA MATARTE es un remake de El lado oscuro del corazón hecho a medias. Hay variabilidad de tonos en algunas secciones, lo que dificulta su visionado. La  música del grupo Café Guancasco,  le pone ese toque campechano  y bohemio.  
Vigía
 En el segundo segmento se presenta  a Chepe (Javier Espinal) una persona que sufre de esquizofrenia de tipo paranoide, constantemente se mantiene alerta y desconfía de su familia. El tratamiento de la paranoia es fascinante y Javier Espinal realiza una buena actuación. Un segmento cargado de humor negro, se  arremete contra los políticos, la policía, la religión y otros males. Chepe vive inconforme con los que manejan los destinos del país, ha perdido totalmente el contacto con la realidad, un trastorno creado por el ambiente que la sociedad le ofrece. Una sátira mordaz muy lograda e inteligente, el mejor de los tres segmentos. 

CoNpatriotas

El tercer y último segmento es un repaso por las calles de Tegucigalpa (o cualquier ciudad de Honduras) donde se puede encontrar cualquier cantidad de personajes que se posan en cada esquina. Anabel (Shirley Rodríguez) es guía en este viaje rural, en el se encontrarán desde ladrones hasta profetas. Una mirada a problemas cotidianos en una sociedad sumida en la pobreza. Un segmento que tiene como línea principal la frase: Caras Vemos, Corazones no sabemos. 

Alejandra, Chepe y Anabel viven en una misma ciudad y  tienen la tarea de sobrevivir en una nación donde las iglesias venden el perdón y la política es el refugio de los corruptos. 

2 comentarios:

  1. Anónimo dijo...

    la pelicula nos habla de nuestra realidad, como hondureños nos atrapa en su relato con transparencia de nuestra rutina a diario que recuerda en el momento que hemos pasado por ese problema y que a la vez lo seguimos viviendo, me gusta esta pelicula.

  2. Olvin Otero dijo...

    Anonimo: Sin duda, "No amanece igual para todos" es una propuesta interesante.

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